miércoles, 19 de marzo de 2014

Afuera hacía frío, pero un frío agradable, estaba oscuro y las calles casi desiertas, las únicas luces eran las de los faroles, sus pasos eran calmados pero firmes. El otoño estaba cerca y él no podía estar más feliz. Hacía mucho no caminaba solo por las calles, reflexionando y con sus manos en los bolsillos. Amaba el otoño tanto como a la vida misma, amaba ver como los árboles dejaban caer sus hojas amarillas, las cuales caían con envidiable libertad al suelo,y a él le gustaba mucho pisarlas y hacerlas crujir bajo sus pies, su sonrisa infantil se asomaba en su rostro brillante. Detiene sus pasos. Suspira. El frío se impregna dentro de él pero no lo siente. Levanta la vista hacia el cielo oscuro y vuelve a suspirar cerrando los ojos. 

Semanas. Cargadas de diferentes cosas. Y aunque ya había acomodado varias de ellas no puede evitar recordar todo ahora. Dicen que el aire libre ayuda a que tus malos recuerdos se vallan con el viento, y que los buenos recuerdos se amplíen más dentro de ti. Para él tiene mucho sentido y valides. Sus ojos se tornan brillosos producto de emociones encontradas. Piensa. El manto negro sobre él le escucha, las estrellas lo halagan, la luna lo consuela. Al final una pequeña sonrisa se forma en sus labios y vuelve a mirar al frente retomando sus pasos, se pone los auriculares y se pierde en su mundo imaginario junto con la música. 

El camino se lo sabe de memoria, por inercia dobla la esquina, se acerca a una puerta ancha, verde y con algunos grafitis en ella, rebusca en su mochila y saca una llave, abre la puerta, entra y cierra tras de si. El encierro y su típico olor no se compara en nada con el aire libre, está más cálido que afuera, por supuesto, la presión del aire es más sofocante y ya el cielo no puede verlo o escucharlo, las paredes, de color claro, le saludan, pero su mente ya no se siente libre, no por ahora. Se dirige a un cuarto de baño y se cambia a una ropa más cómoda que la que traía, y más desabrigada, sale de allí y camina hacia otra habitación más extensa, lo primero que ve es su reflejo en el espejo frente a él, el cual abarca toda la pared, camina hacia un lado, hacia la esquina, donde está lo que busca, y disca los botones del reproductor de música, a los segundos la sala se inunda de la música que suena a un alto volumen. Su corazón sonríe, al igual que él. Extrañaba mucho encontrarse con su pasión en este lugar. Camina hacia el centro y de frente al espejo, se observa así mismo, baja la mirada y estira los brazos a un lado, coordina sus piernas al momento que empieza a bailar.  

Deja que la música te inspire, deja que te lleve, deja que te eleve. 

Sus ojos medio-cerrados y su respiración emocionada. 

Deja que la música toque lo más profundo de ti, haz lo que sientas, sin miedo, sin vergüenza.

Sus miembros moviéndose acorde a la música, su carisma revelándose frente al espejo.

Eres bueno en lo que haces, si te tienes fe. No permitas que alguien te diga lo contrario.

Su respiración se torna más agitada, su piel más brillosa y su corazón aun más emocionado. 

No importa si no eres el mejor, basta con que te guste lo que haces. Porque así lo harás lo mejor que puedas hacerlo.

El silencio se presenta y un eco grueso persiste por unos segundos. Su mirada perdida y su cuerpo inmóvil. Vuelve en si, y mira hacia el espejo, luce diferente a como lucía cuando entró. Sonrió. 

Todo es perfecto ahora.


[Borrador]